Encuentro de Adviento


Tu Presencia Verdadera
en el Jubileo de Adviento
siempre convierte mi encuentro
en una ficticia escalera.
Ésta acaba en la madera
de tu dulcísimo rostro.
En el que yo quedo absorto
sin olvidar tu Presencia
que es la que lleva y silencia
el encuentro entre nosotros.

Soneto de despedida

La luz llegó a sus ojos por Triana
en casa que hoy se llena de carruajes,
con genes mezclados de un linaje
de campiña extremeña y sevillana.

Su niñez se llenó de una altozana
Pureza y larga, en su lenguaje.
Su madurez, buscaba un paisaje
de Esperanza por la Cava de mañana.

Hoy se ha ido sin quejas ni porfías
prendido a un oscuro amanecer.
Ha marchado en soplo marinero

por su río, que sueña mar de día.
Hoy se ha ido viviendo para querer.
Hoy la vida, despide a un trianero.

Amanecer Macareno

Cuando el sol de la mañana
traspasa las bambalinas
mientras doblas las esquinas
andando sobre los pies,
se diluye en la lozana
Cara de perfil moreno
y se vuelve macareno
en «cuantito» que te ve.

Sacramental


De Rojo Sacramental
Jesús se muestra en Triana
y su esplendor, se encarama,
por cerámica de altar.
Allí, sus reflejos dan
matices de escalofrío
y del camarín, quejíos,
de belleza se rebotan
en la túnica que arropa
al mejor de los nacíos.


Y más morena, si cabe,
su tez se nos representa.
Con su humildad, ahuyenta,
las penas que tú y Él saben.
Con un susurro suave
a tu alma fortalece
y tu ánimo engrandece
si le abres el corazón
y te empapas del Amor
que su belleza te ofrece.


Divino encuentro al que llega
a postrarse ante Dios Hombre,
para que su Cara asombre
al corazón que se anega.
Él, te lo calma y sosiega
con su sumisa mirada.
Todo aquel que por Triana
en estos días a Dios busque,
en un Sagrario, de bruces,
se da con su fe cristiana.

En tres viernes


En tres viernes, tus andares,
me llenarán la mañana
de un compás de filigrana
que reflejan mis soñares.
En tres viernes, los armares,
que visten nagüeta y plumas,
llenarán de un mar de espuma
el suelo de calle Parras
con sones que a Ti se agarran…
Después Ella, como ninguna.



Sueño de Septenario


Siete noches ante Ti,
prendidos en Tu Semblanza
y buscando la Esperanza
que brota en tu camarín.
Siete cultos con un fin:
La Función en la mañana
que el cuarto domingo gana
a esta Cuaresma de espera,
soñándote entre la cera
que en tu paso se derrama.

Ocho de diciembre


Día de besos y cantos
en atrio de luz guardada.
Día de celestes y blancos
y sones llenos de encanto
con Gozos de Inmaculada.

Día de insignia que cultiva
promesa en Bandera Blanca.
Día de una espada votiva
y luz de fe siempre activa
para rendirse a tus plantas.

Día de luz en tu semblante
y de interminable fila.
Día de rezos constantes
y de besos abundantes
sobre tu mano divina.

Día de coplas ancestrales
de Miguel Cid en un coro.
Día de promesas florales
entre devotos rosales
para perfumar tu gozo.

Día de fiesta Primitiva.
Día de voto recordado.
Día de promesa cumplida.
Día de Concepción Divina.
Día de Vientre Inmaculado.

Rosario Macareno


Cuando Dios va dormido en los brazos
de Madre de Rosarios perfumada,
muralla, por un Arco adornada,
pone fondo a Dios y su Regazo.

La tarde se derrama en ocaso.
Las cornetas, ya suenan afinadas.
La impronta macarena, derramada,
caerá por calle Parras a su paso.

Rosario Macareno de la tarde,
llenando el mes de octubre de sabor.
Dios busca unos brazos que lo guarden

y una Cara que al otoño dé calor.
Yo sueño un diciembre que resguarde
mi beso en la Madre del Creador.

Ya tocaba


Eran muchas mañanas de paradas
para dejar mis Salves ofrecidas
entre, las esmeraldas escondidas,
que dan profunda luz a Su Mirada.

Eran ya muchas gracias otorgadas;
muchas, las bendiciones recibidas.
Era mucha, la Gracia percibida
manando de Belleza contemplada.

Ya tocaba firmar mi devoción
jurando, bajo el perfil moreno,
que llena mis mañanas de pasión.

Ya tocaba, sentir de Gracia lleno
el latir de mi viejo corazón.
Ya tocaba, hacerse Macareno.

"Candidatitis"


Hay algunos que en la jura,
mientras prometen el cargo,
van soñando, sin embargo,
en próxima candidatura.
Estos no tienen “jartura”.
Con falsas risas baratas
van luciendo sus corbatas
y abrazos de paripé.
Hace tiempo que os calé.
El día a día, nos retrata.

Casa


A una casa, solamente,
no se trata de llenarla
de cuadros y de adornarla
si luego no tiene gente.
Una casa es su ambiente.
Hay que llenarla de vida.
Da igual cómo esté vestida
si su corazón no late
y sólo es escaparate
mientras su alma se olvida.

Décimo aniversario


Coronación de azucenas
en un Altozano en flor
rodeada del fervor
de devotos por centenas.
Ciñó tus sienes morenas
el amor de un barrio entero;
el que quiso, que su fuero,
fuese el lugar escogido
para quedarse contigo
convertido en prisionero.

Fábula del "Andeandará"

Los primeros tiempos fueron los peores. Se acostaba muy cansado. Tenía que repartir cartas por su pueblo de puerta en puerta cargando una saca al hombro que tuvo mucha culpa de su malhecha envergadura. También eran noches cortas, pues el despertador sonaba temprano y había que levantarse para ganar el sueldo.

Él soñaba con ese día en que las sacas las llevasen otros, y que esos otros, aportaran un poquito de su sueldo para él vivir cómodamente fingiendo ser su salvador, su defensor, su mesías, su p… (piiiiiiiiiii)

Y por fin llegó ese nuevo tiempo soñado y esperado. Deseado. “Merecido”, al menos eso pensaba él, para hacer lo que siempre quiso hacer: nada. Y le pusieron un coche. Y un chófer. Y se rodeó de subvenciones, E.R.E.S. y buenas dietas. Le subió el colesterol y los triglicéridos. Y no volvió a madrugar.

Pero de vez en cuando lo molestaban, de nuevo le hacían madrugar. Lo despertaban con mucho cuidado, lo abrigaban y lo montaban en su coche. Lo agarraban a una pacarta junto a otros tres o cuatro de su especie y les hacían unas fotos. Lo ponían a caminar. Él no veía el final. La falta de costumbre. A su lado, agarrado a la misma pancarta, iba precisamente uno de los culpables de que ocurriera lo que en la pancarta se reclamaba que no ocurriese. Se lo juro. Pero a él aquello no le importaba. Y menos aún le importaba a todos aquellos que caminaban detrás de ellos en busca de la tierra prometida. Y llegó la meta. Por fin. Y ya no había que cerrar más bares. Al contrario. Al que cerraba cuando se acercaban le gritaban: ¡fascista!... ¡Que venimos secos!

Al despedirse de su compañero de caminata. Uno de los culpables de que él hubiese tenido que madrugar para protestar. Le increpó. Vaya que si le increpó. Lo miró fijamente, y le dijo: ¿qué hay de lo mío?


Moraleja: otro día; hoy no tengo el cuerpo “pa ná”.

Nada de malo

Alrededor de tu encanto,
cartucho de “pescao” frito,
se desarrolla ese rito
en el que yo me atraganto.
Ante el olor de tu manto
de pringue en papel de estraza
va mi mano y se desplaza
entre adobos y croquetas
y esa pescada coqueta
con un choco por coraza.

Cofrademente bien puesto,
cual montaje de priostía,
te muestras con alegría
sobre tu cartucho abierto.
¡Qué bien encaja tu aspecto
con la Casa de Hermandad!
Llenas de afectividad
a la charla capillita
que, entre tinto y cervecita
dan cuentas de tu bondad.

Yo no creo que malo sea
compartir un “pescao” frito
y con un tinto fresquito
brindar con quien te rodea.
Pues ya pasó en Galilea
en una mesa “cuadrá”:
Como usted recordará,
Jesús con los pescadores
comieron, porque eran pobres,
“pescao” frito y “regañás”.

Fantasmas

¿Eres de los que han venido a reinventar esta fiesta que el transcurso de los siglos ha convertido en eterna…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que en dinero sólo piensa cuando reza y tu objetivo primero es una vara de fuerza…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que pregonan solamente la riqueza sin importarle el motivo por dónde ha venido ésta…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que en lo efímero fijan su fin y su gesta y confunden el camino creyendo que es esa la meta…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que comulgan y que su pecho golpea para después a tu hermano mirar según la cartera…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que han creído que esto es derecha o izquierda, ves en tu hermano pecados y en ti sólo gracia plena…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que en las fotos le gusta poner la jeta y cuando ofreces limosna vas tocando la trompeta…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que aparecen solamente por las fiestas y cuando hay que currar te pierdes como culebra…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que pretenden lucir la vara en la diestra aunque haya que reírle a un becerro las “gracietas”…?
Pues lo siento, hermano mío; pero tú, no me interesas.

¿Eres de los que han venido al escuchar las cornetas, al ver relucir el oro y a demostrar que eres trepa…?
Pues lo siento, hermano mío… ¡dime adiós!... yo cojo puerta.