Soneto de despedida

La luz llegó a sus ojos por Triana
en casa que hoy se llena de carruajes,
con genes mezclados de un linaje
de campiña extremeña y sevillana.

Su niñez se llenó de una altozana
Pureza y larga, en su lenguaje.
Su madurez, buscaba un paisaje
de Esperanza por la Cava de mañana.

Hoy se ha ido sin quejas ni porfías
prendido a un oscuro amanecer.
Ha marchado en soplo marinero

por su río, que sueña mar de día.
Hoy se ha ido viviendo para querer.
Hoy la vida, despide a un trianero.

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